sábado, 21 de julio de 2012

ETNOLITERATURA E IMAGINARIOS COLECTIVOS DENTRO DEL SUR-OCCIDENTE COLOMBIANO

Figura No 1. Shaman Jaguar, silk painting por Savanna, inspirado en el arte maya.Fuente:   http://www.rupestreweb.info/jaguar.html

Por César Eliécer Villota Eraso.1

“La oralitura y la tradición oral han permanecido ausentes de las historias literarias en general y carecen de un análisis detallado acerca de sus particularidades estéticas y la forma como se desarrollan sus procesos. Las manifestaciones artísticas orales no han sido analizadas en el contexto nacional en relación con sus especificidades respecto de la literatura escrita; su estatus literario sigue en controversia y su postulación como literatura está sustentada en una noción multicultural y pluralista, premisa fundamental para reconsiderar los lineamientos de la literariedad”2. Diana Carolina Toro.
            

            Colombia dentro de su construcción social, política, económica, vivencial, cultural, reglamentaria, cívica, ancestral y dinámica, se acompaña de unos imaginarios (porque no decirlo: tácitos) enmarcados dentro de lo biodiverso, multiétnico y pluricultural. Así, ésta tridimensionalidad, ha dado lugar al re-pensamiento y futura abolición del significado de IDENTIDAD que desde muchos siglos ha invadido la mente de antropólogos, historiadores, científicos, filósofos e investigadores literarios, por cuanto funda su dinamización y experimentación en fuentes teóricas que vinieron y vienen desde occidente, donde se ratifica –hipotéticamente- a la homogenización como la única vía de alimentación de la memoria grupal.

            Lo anterior se reafirma, debido a que desde el descubrimiento, los españoles colonizadores y sus diferentes comarcas se dedicaron a impulsar un proceso de “adoctrinamiento” con los habitantes americanos -desde Centroamérica hasta Suramérica (Latinoamérica)-, concentrándose únicamente en su bien económico expansionario, sin detenerse a reflexionar sobre los elementos que podían ser  rescatados de las culturas presentes, perpetrando con esa realidad “imaginada o utópica”, una hermandad entre los pueblos, una visión americana de corte altruista, y con ella, dignificar el papel posterior del mestizaje, de la compenetración de razas en el planeta. Alternando culturas para validar la DIVERSIDAD como la fuente de aprendizaje, donde “todos aprendemos de todos y nadie le enseña a nadie”,3 tal y como lo plantea Paulo Freire en su discurso sobre la educación como práctica de la libertad.

            Más adelante, esa contraposición entre Identidad y Diversidad, se plantearía a lo largo de más de cuatrocientos años, donde la imposición acarreaba consigo la esclavitud de cuerpo y  de pensamiento. En el texto literario: Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano propone esa gran hipérbole del Puente de Plata, que  va desde  el ensueño de Potosí hasta España.4 Permitiéndole a usted, amable lector, una reflexión profunda de todas las implicaciones de los intereses del viejo mundo.

De hecho, así como es naciente este ejemplo, de la misma forma hay otros que alimentan esa experiencialidad entre dos civilizaciones con raíces y costumbres diferentes; la Leyenda del Dorado como los encuentros del Inca Atahualpa y el Padre Valverde (en el Perú) y el encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés (en México), son momentos históricos que dieron lugar a ese enfrentamiento entre culturas, unas dominantes y otras en vía de dominación absoluta.

No obstante, esos deseos de aprisionamiento, de adueñarse de todos los bienes naturales (oro y plata en primer orden), que al fin de cuentas son símbolos entregados por la pacha mama (madre tierra) se convirtieron en el pretexto para entrar en un nuevo contacto social, en un nuevo orden de la vida, una mayor riqueza, potencialidad y construcción colectiva, que en palabras de Antonio Cornejo Polar (1994) será vislumbrada bajo el concepto de la heterogeneidad cultural.5

Es esa premisa, la de heterogeneidad, es la comunicadora de un sinnúmero de ejercicios de reconstrucción histórica de los imaginarios colectivos, puesto que esa compenetración con los saberes populares y ancestrales, nos dan la oportunidad de ejercer una nueva elaboración conceptual del significado de nuestros pueblos, pero ¿Cómo sucedió esto?

La clave está en recordar que a pesar de la esclavitud, de unos contra otros, el contacto de las costumbres, de las formas de vida, de la música, de las artes, de las leyendas,  de los cuentos, de la medicina tradicional, del matriarcado, del patriarcado, del culto a Dios y a los dioses, del uso de la lenguas, del reconocimiento de rutas, de los tejidos, de la crianza de los hijos, en fin, de lo que encierra el churo cósmico –en la unión de los pares opuestos- dieron la pauta para la experimentación de una nueva forma de vida en Latinoamérica, legado que ha trasgredido generación tras generación, con diversas atmósferas dentro del curso de la vida latinoamericana…

“La vida como un gran escenario, salimos del útero materno como entre bambalinas y nos exponemos al pánico escénico del mundo exterior, el primer aplauso una palmada que nos propina el médico, y ahí se inicia la actuación con lágrimas o risas. En cada momento estamos revestidos de circunstancias, hacemos el “manual” para convertirnos en el profesor o en el ciudadano, nos revestimos de acrobáticas presencias. Danzamos al lado de la precariedad, muchas veces hacemos maromas con nuestros pírricos y sustentos, parecemos funámbulos en la cuerda floja del destino y nos atrevemos a mirar abismos, a embellecer los sueños aún en el vértigo, somos el clown que sale vestido de multicolores fiestas, salimos a provocar la risa en medio de las más serias situaciones”.6

Entonces, es claro que la experiencialidad se convierte en el fundamento para  introducirse al conocimiento de los signos y símbolos protuberantes en cada artesanía, narración, suspiro, degustación, admiración, degradación, sonrisa, duda, armonía, baile, cantar, refrán y verso, propio del manejo de los sentidos y las significancias que son situaciones del estudio semiótico (semiológico) desde el cual, toda lectura participa dentro de los imaginarios colectivos en su uso. Mientras tanto, el lenguaje total donde el ethos cultural se expande y se infinitiza, se convierte en la entrada al universo literario, tal y como pasa en el Aleph de  Jorge Luis Borges, donde en un punto convergen todos los puntos.

            Por su parte, la clarificación del imaginario colectivo se mediatiza en el uso del lenguaje verbal, donde las cosas se transmutan en la oralidad y cada palabra naciente en los sonidos acústicos (fonemas) se convierte en una maravilla creadora, revela con veracidad la descripción de la cotidianidad. Lo anterior se valida, por cuanto: “la verdad es que los grandes textos que hemos heredado escrituralmente proceden de la oralidad. Ejemplos tenemos muchos. La Biblia, escrita a lo largo de 1.200 años. ¿Será efectivamente el autor o relator final de la Iliada y la Odisea? ¿Tendrá la Canción de Rolando un autor o relator final?”.7

            Ante todo, lo único cierto es que estos textos hacen parte de la historia literaria en diferentes partes del mundo, hasta tal punto de convertirse en patrimonios de la humanidad bajo la connotación de literatura universal. Pero, su esencia, su punto de partida para consolidarse en lo que son hoy. Se encuentra en las voces de los pobladores, de quienes heredaron de boca en boca todo el suplemento conceptual y descriptivo; complemento capaz de solidificar imágenes de héroes, de quienes batallaron y se convirtieron en ídolos, en semidioses y dioses de la lucha por la verdad, dejando al descubierto la cultura y la forma de pensar su futuro.

Así, nace el mito, encendiéndose desde los adentros de la oralidad porque el abanico de la posibilidad está latente, es “una respuesta a las necesidades de conocimiento por parte del grupo. Esta necesidad de tipo etiológica requiere comprender su origen, su orgánica, por cuanto categoriza las relaciones entre los miembros del grupo, y entre éste y el ecosistema”.8

De esa manera, después de la lectura sigue la oralidad y con ella,  todo un constructo imaginario colectivo, donde el contar se hace con palabras. De la misma forma, como lo planteaba Austin (1955) dándole el verdadero valor a la lengua, a descubrir significados en el uso, y no solamente  dentro de planos teóricos que  a veces se quedan cortos a la hora de enunciar y catalogar unas palabras como palabras. A veces solo basta la experimentación con ellas, en conjunto, para armar todo el macrocosmos de la diversidad, el cual no está muy alejado de lo que opina Wittgenstein en el “Tractatus Lógico-Philosóphicus” (1914-1916), en donde el significado de una palabra está ratificado en el uso, en su uso, bajo la comprensión de todos.

Por ello, la  experiencia es llamada hacia la narrativa, porque está íntimamente ligada al conocimiento ancestral y que a su vez, este se traduce a la escritura de la memoria dentro de una reflexión y un carisma perpetuador, en la que sobresalen aspectos que diferencian a una cultura de otra; pero, siempre respetando y comprendiendo que los imaginarios son similares y diferentes al tiempo. Somos el texto oral que nos contamos y que nos cuentan, un relato inacabado que nunca puede terminarse.

En la oralidad se determinan el valor de la lengua porque existe un contacto dinamizante con el otro, donde poco a poco se van tejiendo o cosiendo narraciones, las cuales no paran y se reducen, sino más bien se expanden y se transmutan en una alto grado;  pues si hablo y organizo las ideas sobre una temática y las vuelvo a reorganizar, utilizo más palabras que aumentan el discurso imaginado. Por ello, “la tradición oral, es la principal fuente histórica”9 y expansiva en todo organismo social. Por eso:

Piensan los poderosos que el mundo es infinito. Asumen con desdén el futuro. Dejan sus hijos con dinero y poder, con ello bien pueden comprar todas las cosas, pero el disfrute de la vida cotidiana, no tiene precio. Ver a los niños y niñas del grupo Herederos del Planeta es reconocer el valor de ser padre y la alegría de ser hijo. Estos cuidan lo que les pertenece a sus futuros hijos, aquellos protegen hoy lo que pertenece al futuro”10.

            Un futuro que casi arranca donde termina el presente, en el trajinar de los días y de la horas que marcan la pauta de cada imaginario, de cada vida en su microcosmos. Pero a la vez, ansioso de dejar un rastro, una huella, una imagen de lo que pasó en su cultura, y es ahí, cuando nace la importancia de la escritura literaria como un signo de reconstrucción de la historia. Girando alrededor de las narraciones que necesitan escribirse, porque no hay únicamente una historia, sino que ésta, navega entre la multidisciplinariedad, entre lo diverso que es contar desde lo escrito, con sonidos metafóricos y disimiles, en todo caso: “mundos posibles”, en ocasiones más tortuosos e indescifrables, pero con un horizonte conversacional, como ocurre en el discurso del maestro Silvio Sánchez Fajardo (2010).

            Esa literatura que condensa lo que en un principio fue oral, se propone como una alternativa, una razón de cambio, de hacer perdurar en la memoria de los pueblos sus referentes de vida, costumbres, razones y objetivos de las funciones que se desarrollaron. Sin embargo, necesitan mantenerse vigentes con las citas y el retorno al texto, al awasca (al tejido). Es por eso, que la literatura -que viene de littera y significa letra- es donde la memoria se guarda, se reconstruyen, se re-inventa, se re-crea, se re-piensa. Ahí, lo cotidiano tiene trascendencia porque la palabra escrita ¡Tiene poder!, no un estado dañino sino un estado de libertad y recuerdo.

            Así, al llegar a una reflexión profunda del caso, hasta el momento se han enunciado los dos elementos importantes del lenguaje verbal: la oralidad y sus repercusiones y la escritura bajo su razón literaria. Entorno a ellos, han existido y seguirán existiendo debates inmensurables, los cuales dejan entrever una problemática cultural, resaltando siempre el papel de importancia de una sobre la otra.

            En todo caso, la conclusión que se rescata es que ninguno de los dos estados (oral y letra) son más importantes, sino que en los dos recae la tarea de complementarse para seguir reconstruyendo los imaginarios colectivos, pasando de la conversación a la re-creación escrita. En palabras de Diana Carolina Toro (2010) este punto será visto como “la interrelación entre la escritura y la oralidad, se observa un subtipo de forma literaria, intermediario entre ambos medios, que ha sido apreciado como etnoliteratura o etnotexto”.11

           ¿Qué se puede afirmar sobre la Etnoliteratura? A raíz de toda esa problemática, ya se puede establecer como en Latinoamérica nace un nuevo proceso que rescata lo oral y lo literario, denominándose como Etnoliteratura, que busca “arrancarle al viento la memoria de las cosas (…) es una crónica que recoge los textos que no han podido destruir el viento, ni el fuego, ni el recuerdo, porque tejen la historia que se mira en el espejo de la palabra, del mito, del canto, de la piedra, del gesto, de la danza, del rito. El que hacer de la Etnoliteratura pretende aproximarse a las raíces de los pueblos para encontrar aquello que defina y explique nuestro estar en el mundo”.12

            En la Etnoliteratura, estarán presentes todos los campos del saber, de allí, radica su designación como heterogénea, todos pueden hacer investigación etnoliteraria, desde el artista plástico hasta el escritor, el médico, el ingeniero, todos pueden aportarle a la resignficación de palabra oral y literaria. Por cuanto, “los estudios literarios colombianos están requiriendo de manera casi urgente un análisis de estas formas artísticas orales. Analizar los relatos orales desde una perspectiva estética, a partir de sus especificidades y de su contexto de creación, es decir, de la relevancia que tienen para la comunidad que los produce como preservadores de la memoria cultural”.13

            En este punto, cabe resaltar que dentro del Sur Occidente Colombiano se han adelantado construcciones teóricas sólidas que le permiten a la Etnoliteratura seguir creciendo como ciencia en permanente reflexión. En este Sur perteneciente a Aurelio Arturo (Morada al Sur), y que Silvio Sánchez lo dignifica cuando dice:

“En nuestro caso, somos y estamos en el sur en donde lo mágico apoya la vida. Este sur de Colombia que por tener límites con varios infinitos, finalmente es mundo sur. Sus humedales, sus montañas, sus ríos, los fantasmas que danzan en las madrugadas, los rostros sinfónicos, las lunas encantadas y las ausencias como presencia; todo, todo es bello”.14

Alrededor del Sur-occidente se encuentra la Universidad de Nariño, que mediante duros debates y procesos críticos bajo la participación de personajes como Bruno Mazolddi, Jame Guerrero, Silvio Sánchez Fajardo, Dumer Mamián, Jairo Rodríguez, Clara Inés Zúñiga, entre otros intelectuales, repensaron la labor de la literatura en la región Sur. Por eso, mediante el Acuerdo 243 de diciembre 17 de 1987, la Maestría en Etnoliteratura se consideró como un elemento importante dentro de los estudios de postgrado en la región Paramazónica (Nariño, Putumayo y Amazonas). Clarificando bajo la idea de “para ser universal, hay que conocer la aldea” (Tolstoi). Conocer los ancestros, la razón colectiva, la experiencia hecha literatura, de un mundo totalmente mestizo, donde el blanco, el negro y el indígena dieron lugar a nuestra dinámica de vida.

Por ejemplo, esto lo podemos apreciar en el Carnaval de Negros y Blancos que en el 2010 fue Declarado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. En el cual, están latentes los imaginarios de la conversación y la literatura, que nos permitirá realzarlos y valorarlos en su uso.

En la actualidad, ya vemos que esos esfuerzos por valorar lo propio, lo diverso han dado frutos. Debido a que cada día están naciendo más reconstrucciones de la memoria colectiva que demarca el territorio, veamos por ejemplo:

"Cuando yo era pequeña creía que las chalinas eran tan pesadas que mi abuelita se cansaba mucho cuando usaba una de ellas. Pasaron los años y al crecer me di cuenta que efectivamente la chalina si pesaba toneladas, porque cada hebra se llenaba de la paciencia y ternura de la pequeña mujer que la llevaba puesta. Es que Mamita Señora era una mujer menuda, no medía más de 1.50 de estatura, pero sus historias alcanzaban la cumbre de lo infinito, por la sencillez de sus palabras y la dulzura de su voz al momento de contarlas.

Nunca quiso decirme como se enamoró de mi abuelo, cuando le preguntaba de su noviazgo o de su matrimonio, ella muy elegante comenzaba a recordar sus largas caminatas hasta llegar al Chorro, lugar donde se llenaban de agua los puros, porque esa era la única manera de tener agua en casa.

Gracias a sus historias aprendí que era necesario caminar largo largo, para llegar a la Iglesia del pueblo y escuchar la misa. Un día me dijo que la visita al Santuario de las Lajas era un viaje esperado por todas las muchachas de su tiempo, para este paseo se preparaba el avío, compuesto de papas y yucas al vapor, choclos y cuy asados, sin olvidar nunca el ají. Mamita Señora decía que todo el avío se envolvía en hojas de plátano, porque así llegaba tibiecito y con rico olor a campo.

Siempre amorosa, solía acompañar sus relatos con pan de suelo y una taza de café, muy caliente. Nosotros, soplando soplando, nos tomábamos todo el café, porque sabíamos que luego nos iba a dar pirulís y galletas en forma de animalitos, de esas que compraba en el mercado del Potrerillo. Fue muy bonito escuchar tantos pasajes de la vida de Mamita Señora, sobre todo porque mientras la escuchábamos, nos gustaba jugar en la mecedora y corretear por toda la cocina a los cuyes pequeños, a los cuyes malticos como decía ella. La abuelita muy paciente nos dejaba jugar, al pasar por su lado nos acariciaba el cabello y sonreía complacida.

Mamita Señora ya no está, se fue a una caminata, cerca de las Lajas, más allá de la vertiente del Chorro, de este paseo muchos dicen que ya no se regresa…La extraño mucho… Ahora únicamente me acompaña una de sus chalinas, grande, color ocre con una franja azul, ideal para el clima de mi tierra natal…También ideal para este clima de nostalgia que experimenta mi corazón cuando la recuerdo. Abrazo su chalina y todavía encuentro en ella las miguitas de felicidad que caían de sus ojos cada vez que me miraba.

-La bendición Mamita Señora
-El Señor la bendiga mijita”.

            En este texto de Dayra Galeano Palacios (2011), podemos clarificar esa razón de la compenetración de la oralidad y la literatura, en lo que se denomina como oralitura, uniendo los imaginarios y urdiéndolos de la tulpa al papel, en una prueba con el tacto y las imágenes sociales.

            Finalmente, en todo este recuento quedan muchas situaciones por plantear y muchas hipótesis por definir, pero una alternativa para seguir consolidando y rememorando todo el macrocosmos de la oralidad y la escritura, en toda su expansión es la Etnoliteratura  Expandida, donde caben todos las acciones narrativas orales, sus implicaciones escriturales y donde el mito, la leyenda y el cuento se siguen rememorando como procesos partícipes de toda nuestra heterogeneidad cultural.

NOTAS Y CITAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Estudiante de Primer Semestre de Maestría en Etnoliteratura.

2. TORO HENAO, Diana Carolina (2010). La oralidad literaria en Colombia. El caso de la Etnoliteratura. Editorial Sic. Fundación el Libro Total, p.6 [En Línea: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1] Consulta: 11/04/2012

3. VILLALBA, Ana (2012). La educación liberadora de Paulo Freire. CESA (Centro de Estudios Sociales Argentino). [En Línea: http://gemini.udistrital.edu.co/comunidad/grupos/lenidencultura/revista/revista%20enunciacion%20113%20sc/ENUNCIACI%D3N.8%20(TERM)/ARTICULOS/MALAVER%20RODRIGUEZ%20RODRIGO.pdf] Consulta: 12/04/2012

4. GALEANO, Eduardo (1971). Las venas abiertas de América Latina. Editorial Siglo XXI. México, p. 21.

5. CORNEJO POLAR, Antonio (1994). Escribir en el aire. Ensayo sobre la heterogeneidad socio-cultural en las literaturas andinas. Editorial Horizonte. Lima (Perú), p. 25. Primera Edición Agosto de 1994.

6. CUARTAS COSTA, Luis Fernando (2011). Los escenarios de la vida: artes escénicas y la vida cotidiana. Editorial Libros Libres: Textos para la compañía, Departamento de Bibliotecas. Universidad Nacional de Colombia-Sede Medellín. Número 16 Febrero de 2011, p.1

7. ZÚÑIGA ORTEGA, Clara Luz (1993). El espacio de la Etnoliteratura. Revista Sarance No 17. Instituto Otavaleño de Antropología. Otavalo (Ecuador), p. 41-57

8. NIÑO, Hugo (1989). Etnoliteratura, conocimiento y valores. Revista del Instituto Andino de Artes Populares (IADAP) No 4. Pasto (Nariño), p. 41-51

9. COLOMBRES, Adolfo (2009). Oralidad y literatura oral, p. 17 [http://www.lacult.org/docc/oralidad_09_15-21-oralidad-y-literatura-oral.pdf] Consulta 13/04/2012.

10. BELTRÁN QUINTERO, Mauricio (2011). Cambiar la realidad desde cada universo. Soñar y Disoñar por múltiples caminos. Asociación para el desarrollo campesino (ADC) Editorial Mundigráficas de Nariño. Pasto (Nariño), p.50

11. TORO HENAO, Diana Carolina (2010). La oralidad literaria en Colombia. El caso de la Etnoliteratura. Editorial Sic. Fundación el Libro Total, p.6 [En Línea: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1] Consulta: 11/04/2012

12. ZÚÑIGA ORTEGA, Clara Luz (1993). El espacio de la Etnoliteratura. Revista Sarance No 17. Instituto Otavaleño de Antropología. Otavalo (Ecuador), p. 41-57

13. TORO HENAO, Diana Carolina (2010). La oralidad literaria en Colombia. El caso de la Etnoliteratura. Editorial Sic. Fundación el Libro Total, p.6-7 [En Línea: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1] Consulta: 11/04/2012

14. SÁNCHEZ FAJARDO, Silvio (2010)… Y ahora preguntemos a los recuerdos. Editorial Universitaria. Pasto (Nariño), p. 15-16.

15. GALEANO PALACIOS, Dayra (2011) La Chalina de mamita señora. Revista Urcunina Literaria No 2. Medellín (Colombia), p. 60-61.

viernes, 20 de julio de 2012

DE PROSAS Y OTROS POEMAS



LUZ ANGÉLICA SANZ GUERRERO

Figura No 1. La poeta
angelica_sanz@hotmail.com
Es estudiante de Psicología,  Universidad Konrad Lorenz de Bogotá


Hilos de Felicidad Intangible

El amor sincero es un guerrero,
Lucha y no se cansa en ninguna de las batallas,
Es leal y ciego, no hay ojos ni almas para nadie más.

El agua para una flor
Es lo que las sonrisas son para el amor,
Siendo veneno como gotas de agua salada
Que cayeron alguna vez de los ojos amantes.

Ese mismo amor: crece una sola vez,
Siendo inútil tratar de revivir algo
Que ya se marchitó.

Si remiendas,
Se pierde la magia del recuerdo nostálgico,
Pasas a un presente
Donde los hilos del sentimiento no son los mismos
Y los parches una triste copia barata;
Ya no combinan,
Sólo tapan débilmente algo que ya esta roto y desgastado,
Ocultando inútilmente la destrucción
Que han dejado los ácaros del tiempo y
Las polillas del rencor.


Opresiones del Final
No seré  una cadena que te ata un brazo y no te permite abrazar tu presente. Prefiero vivir entre las colillas de uno de tus tantos cigarros consumidos a media noche, Ser el corcho de tu vino predilecto, prefiero eso, prefiero ser olvido, a ser tu sombra, que solo aparece de vez en cuando, que no la miras ni la tocas.

Prefiero ser tus lágrimas en la almohada, esas que ya se evaporizaron con el paso de los días. Prefiero ser la sonrisa que dibujó tu rostro algún día. Ser ese regalo que te di y ahora por costumbre ya no tiras. Ser un consejo, ese que te di el día en que llorabas por el viento. Ser esas palabras que fueron mías y que ahora tomas como tuyas.

Solo pido ser parte de  tu pasado. Ser un libro arrinconado, que de vez en cuando lo desempolves del olvido. Y vuelvas a ver alguna página y no haga más que dibujarte una sonrisa y que también te recuerde la mía.

Prefiero eso, a ser un presente que a ti te estorba y que a mi me duele.


Remiendos de una Mentira

Le cociste los ojos con omisiones y mentiras,

Le abriste el corazón con sentimientos de plástico,

Le cantaste al oído palabras dulcemente envenenadas,

Le dibujaste sonrisas con alegrías fingidas.

Hiciste de ella una muñeca de trapo hecha a tu medida.

Es así como  los niños  pueden divertirse con “amor” de utilería,

No podrían con una mujer sin  moldes ni ilusiones lejanas para amar,

Porque para estar con una de ellas saben que deben convertirse en caballeros  y

Dejar de jugar.


Dulce Veneno del Pasado

Recordar, a veces no es vivir, en ocasiones es morir en el presente, es llorar en el pasado.

Tú que fuiste mi vestido azul celeste con chispitas blancas de cielitos despejados, Tú que fuiste mi sol naciente, ardiente y vivaz en la constelación de mi amor,
Tú que fuiste mi tierra donde florecía cada sonrisa y esperanza que ponía en ti,
Tú mi diario de secretos, mi sonido de mar en mis tragedias superfluas,
Tú, mi piel en la fría y desolada existencia,
Tú, simplemente tu, ahora estas reducido a un viejo baúl, arrinconado, empolvado, descolorido, en ocasiones olvidado y trasladado de la vecindad de mi corazón, a las neuronas de mi ya, muy pesada cabeza.

Si, en mi parte racional y calculadora, pues ya se fue la sensación, la rebeldía, la pasión, se fue con tu vida, se fue con mi deseo , se fue con mi lucha subversiva por tus ojos de esmeralda.

Es tiempo, es hora que tu, baúl de antaño salgas de mi ser,
Preparo mi barquito de papel para llevarte al mar, ese que era profundo, ese que nos extasiaba, el mismo que te verá caer en el fondo del olvido, entre la marea del dejar pasar,

Pues mi resignación esta escrita con lagrimas alrededor de tu ultima carta.

Sé que esta soñadora debe arrancarse los ojos,
Reformar su corazón y comprender que, nunca podrá encontrar la llave para abrir tu interior,
Que se pulverizó junto con el rio de dolor y desamor de hace ya muchos veranos atrás,
Que quedó oxidado de la alegría pasajera, que un día fuimos: tú y yo.


Una Paraíso Enjaulado

Que la colectividad reclame otra gota de esperanza, otro día de bondad, otra marcha y otra huelga con una coraza de inocencia y un interior de maldad. Que lloren por sus “héroes”, que maldigan a sus gobernantes, que irrespeten el sistema, que digan que el futuro es apocalíptico, que la justicia se echó a dormir, que griten que los niños, son el futuro de Colombia, mientras les damos un arma de juguete y le pegamos a mamá.

Que siga la prole, llorando en la inmundicia, que siga la prole caminando en la desdicha, que sigan trabajando para sobrevivir en medio de las arcas capitalistas, mientras los de arriba se comen sus frutos de la desdicha.

Que sigamos participando en las elecciones por un pedazo de sándwich, a cambio de años de tortura y hambre, que sigamos sintonizando los canales nacionales, esos que muestran maquilladas las historias y nos dan en primicia las tragedias más banales, esos que nos vendan los ojos, que nos atan las manos con escándalos moralistas...porque ese es el circo de Colombia, a falta de pan y justicia.

Sigamos admirando y poniéndoles velitas a los integrantes del G-20, fuguémonos de esta zona, buscando nuevos horizontes, dejemos podrir la tierra que nos  dio de comer, dejemos corroer el andamio de la poca esperanza que nos queda.

Porque eso es Colombia, la tierra linda donde somos victimas de todos los males, porque crecemos con amnesia y no tenemos espejos de progreso, porque omitimos que somos aves en medio del paraíso, que nos asustamos por algunos gallinazos, porque no nos vemos y notamos que al igual que ellos tenemos alas, que podemos volar, que tal vez las tenemos rotas, que nos las quiebran desde pequeños y algunos pocos las empiezan a reparar, que somos una bandada de mas de cuarenta millones que  son fuerza, que somos vida y podemos luchar al unísono, es una lastima que aquí cada uno se disfrace y creemos poco a poco nuestro propio zoológico, por que en realidad no queremos salir del “caos” y el “infierno”, aquí queremos seguir así, pues es mas fácil llorar y exigir que nos den todo a pedir de boca, es mejor que desgarrar nuestras mascaras y luchar por un ideal, tal vez porque ese es nuestro objetivo colectivo, es que hemos logrado con creces, ser hipócritamente el país más feliz del mundo.

Piezas de un Amante

Los corazones son rompecabezas, y cada uno es un estilo diferente. Algunos vienen con pocas pero grandes piezas, otros con cientos de pequeñas partes, algunos muy compactos y fuertes, otros muy débiles y quebradizos, muchos roídos y empolvados, o incompletos y rotos. Todo depende de cuantas fichas quiera dar cada dueño, de cuan cuidadosos hayan sido los anteriores portadores de la pieza, de cuantas personas tienen ya una de las figuras.

Por eso recuerda, que si alguien te da una de sus  piezas deberás ponerla justo donde debe encajar: en el lugar que esta vacío y dispuesto en tu corazón, si ves que no cuadra, no insistas a que entre, no la dejes tirada en un cajón, no la cambies por otra, es mejor devolverla al poseedor original tal como te la entregó, pues es parte de su vida la que ahora está en tus manos, y por mucho o poco tiempo que la hayas tenido, o lo linda que se ve, solo eres un prestamista de una pequeña parte de sus sentimientos y si su corazón. Si no tienes en cuenta esto, harás parte de la epidemia de corazones rotos e ilusiones destrozadas, o tal vez el victimario de la cadena de sinsabores y nostalgias de algunos amantes en el mundo.

Fragilidad de un amor

Un idilio de amor es como una vasija de cristal, los dos la brillan, la llenan de detalles, de flores con pétalos de historias, caricias y recuerdos, la ubican en un pedestal que parece seguro.

Sin embargo, si se descuidan, sea la vasija hecha del cristal más fino y duradero, se caerá y se romperá.

A veces cuando cae se quiebra en cientos de pedacitos que hacen imposible volver a reconstruirla, otras veces se parten piezas que nunca vuelven a ser encontradas, y en las mejores de las ocasiones, encuentran todas las partes, y a veces juntos u otras veces solos, empiezan poco a poco a reconstruirla. El problema es que por muy bien pegadas que queden las piezas, la vasija ya no es tan bonita y no vuelve nunca a ser tan fuerte como antes.
Ese es el problema eterno de los amantes ilusos, pues empiezan a confundir el cristal por plastilina y los rezagos de amor por pegante de alquiler.



Remedio a la Infelicidad

Si el brillo de sus ojos no es el mas resplandeciente de todos, si su sonrisa ya no te parece la más linda que hayas visto, si no le piensas cada noche antes de dormir, si el tiempo no se acorta mientras están juntos, si el solo escuchar su voz no te produce alegría, si ya sus besos no son lo mas la dulce miel del paraíso, si en todo el día no hay cientos de cosas que te hagan recordar su silueta, si no es lo único que en tu corazón de amante habita. El tiempo avisa que es mejor dejar atrás lo que el corazón ya no puede fingir, olvidarse de consumir del veneno adicto del autoengaño, empezar a revestir y curar al roído y empolvado sentimiento del amor.


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RAZONES DE LA INVESTIGACIÓN COMÚN-ITARIA*



Figura No 1. Fotografía de portada  EL Etnógrafo
de Jorge Luis Borges
Por CÉSAR ELIÉCER VILLOTA ERASO



“Algo nos ha sido quitado y ese algo es el asombro ante lo inexplicable de la realidad. Nos asombraría ver flotar un peñasco, pero no nos asombra ver flotar al planeta. Nos inquietaría que una casa no terminara nunca, pero no parece inquietarnos que el universo se prolongue sin fin”.1 WILLIAM OSPINA

            La capacidad de asombro que menciona William Ospina (2001) al inicio del siglo XXI, es una de las sensaciones humanas que poco a poco se han ido perdiendo con el tiempo. Hoy, en el campo educativo se ha idealizado una figura de constitución universal que no pasa de ser la homogenización cultural (una sola identidad). Consolidándose como un fundamento utópico, muy alejado de la diversidad latinoamericana en la que con-vivimos a diario.

Así, lanzar una serie de aseveraciones que sean parte de un quehacer simplista, darían lugar a la prolongación de la enfermedad. Pues si la institucionalización del conocimiento se plantea desde las normas globalizantes, todos los enfoques investigativos se quedan albergando las satisfacciones personales. Sin cumplir con el fundamento esencial de todo proceso investigativo, donde el valor de un resultado creativo, re-constructivo e innovador, debe satisfacer y alimentar lo comunitario, concretizándose en el eterno retorno. Al respecto, cuando el personaje Murdock del cuento de Borges, titulado El Etnógrafo, viaja con la esperanza de ser aceptado en una comunidad, donde los ritos y las profecías oníricas son la dinámica de aprendizaje, la perspectiva de la vida cambia. Se trifulca en la auto-reflexión, de lo que se es y lo que se representa simbólicamente. Pues, “para la construcción de sentido es fundamental saber bien dónde se habita, dónde se está y dónde se decide llegar, definirlos fines. Si se sabe bien en donde se habita, la traza del fin es camino propio”.2

            Por lo tanto, la consolidación de la praxis en toda actividad investigativa, debe velar por los fines comunitarios, por la recuperación y el amor por los sistemas y razones de vida de los diferentes contextos. Buscando no profanar el estado del material simbólico, sino alimentarlo para que siga vivo, en conjunto, tal y como lo hace el ave fénix, que de las cenizas se fortalece y brilla en su esplendor. Por tanto, el trabajo de campo nos espera…


NOTAS Y CITAS BIBLIOGRÁFICAS


*El presente ensayo hace parte de la reflexión del texto denominado: El Etnógrafo de Jorge Luis Borges.
1. OSPINA, William (2001) Es tarde para el hombre. Editorial Norma. Bogotá, Colombia. Primera Edición 1994. p. 29

2. SÁNCHEZ FAJARDO, Silvio (2010)… Y ahora preguntemos a los recuerdos. Editorial Universitaria. Pasto, Nariño. p. 15

BIBLIOGRAFÍA

OSPINA, William (2001) Es tarde para el hombre. Editorial Norma. Bogotá, Colombia. Primera Edición 1994.

SÁNCHEZ FAJARDO, Silvio (2010)… Y ahora preguntemos a los recuerdos. Editorial Universitaria. Pasto, Nariño.



LA METAFORIZACIÓN Y EL EJERCICIO LITERARIO*


Figura No 1. Las Transformaciones
Fuente:  http://hemerotecamundial.blogspot.com
Por CÉSAR ELIÉCER VILLOTA ERASO


“Una nueva pedagogía entiende que su base es el desarrollo armónico de todas las dimensiones del individuo, de un individuo social; pues cada persona es afecto y efecto de su propia formación y de la de los otros”.1 JULIO CÉSAR GOYES
           
 La creación significa también, re-construcción y re-creación permanente, puesto que la razón de la literatura, está determinada por la revaloración de nuevos mundos, de esencias mágicas que se combinan con asuntos reales, semiológicos y simbólicos, los que permean la diversidad y la heterogeneidad de nuestro Sur.

            En la metaforización nietzscheziana se representan tres factores indispensables para llevar a cabo lo planteado con anterioridad. Primero, un camello, que le da la oportunidad al lector de avanzar entre los detalles de las cosas, de los signos, de reflexionar en su interior a paso lento, más no, en la lentitud perezosa. Al respecto, Roland Barthes (1982) afirma que, cuando “se leen textos, imágenes, ciudades, rostros, gestos, escenas, etc. Son tan variados estos objetos que no es posible unificarlos bajo ninguna categoría sustancial, ni siquiera formal; lo único que se puede encontrar en ellos es la unidad intencional: el objeto que uno lee se fundamenta tan sólo en la intención de leer: simplemente es algo para leer, un legendum”.2 Segundo, el león, que es la comparación particular con la lucha constante, con la travesía del lector, quien es capaz de hacer inter-texto, es quien no se queda solo con lo aparente, sino que tiene espacios para mirar el currículo oculto. De hecho, el lector coopera con el texto. Finalmente, el niño es el representante de la inocencia y sagacidad, de la aventura hacia lo desconocido, creando mundos mejores con la palabra, littera guardada en la historia, en la razón del poder, de poder participar en la magia de la memoria colectiva.

            Por todo esto, la anterior aplicación en tres acontecimientos fundamentales: paciencia, valor y reflexión propositiva; generan un mejor entendimiento de la constitución de la lectura y la escritura, en razón de una literatura y oralitura que resalten los valores latinoamericanos. Debido a que, cada día, la lecto-escritura constante, da la validez necesaria para afrontar la realidad desde la crítica y la propuesta. Ahora, el abanico de posibilidades: queda abierto, está dirigido a la interdisciplinariedad de la investigación etnoliteraria.

NOTAS Y CITAS BIBLIOGRÁFICAS

*El presente ensayo hace parte de la reflexión del texto denominado: Las metáforas de Nietzsche, de Friedrich Nietzsche.

1. GOYES NARVÁEZ, Julio César (2012) La Imaginación Poética. Editorial Caza de Libros. Ibagué, Tolima. p.23

2. BARTHES, Roland (1994) El susurro del lenguaje. Editorial PAIDÓS. Barcelona, España. p. 41

BIBLIOGRAFÍA

GOYES NARVÁEZ, Julio César (2012) La Imaginación Poética. Editorial Caza de Libros. Ibagué, Tolima.

BARTHES, Roland (1994) El susurro del lenguaje. Editorial PAIDÓS. Barcelona, España.